Segunda corrida de la Feria de Tovar
Una corrida remendada de tres hierros
En el que cerró plaza el espada cortaría con un poco de generosidad par de orejas que le abrieron la Puerta Grande, tras haberse despachado un lote de astados de muy escaso trapío para lo que debiera ser esta plaza.
“Finito de Córdoba” se encuentra con lote a contra estilo y Alberto Lamelas emborrona con la espada la faena de más poso de la función.

A falta de mayores emociones en la tarde, César Valencia sería “agua en el desierto” la tarde de ayer.
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Fotos: RDV- Federico Montes
FICHA DEL FESTEJO
Sábado 7 de septiembre de 2019. Plaza de Toros Coliseo El Llano de Tovar. II corrida de Feria.
Con poco más de un cuarto de plaza (aproximadamente 1600 personas) en tarde soleada y con molestas ráfagas de viento en los primeros tres toros, se lidiaron reses de CAMPOLARGO (1º, 2º y 3º), LA CONSOLACIÓN (5º) y EL PRADO (4º bis), terciados de presentación, por debajo de los mínimos para esta plaza, lidiándose bajo el recurso de haber sido multados al no contarse con otros ejemplares para su sustitución; en su conjunto descastados y a menos en los engaños, destacado por ser los que más se dejaron los corridos en 5º y 6º. Pesos: 381, 380, 427, 440, 437 y 425 kilos.
“FINITO DE CÓRDOBA” (Buganvilla y oro con remates blancos): Palmas y silencio tras aviso.
ALBERTO LAMELAS (Añil y oro con cabos blancos): Silencio y silencio tras aviso.
CÉSAR VALENCIA (nazareno y oro con remates en blanco): Silencio y dos orejas, con salida en hombros.
INCIDENCIAS: El festejo comenzó con un retraso de 15 min a la hora pautada, tras desarrollarse justo a la hora pautada actos protocolarios de entrega de reconocimiento al matador de toros azteca Alejandro Silveti, así como la procesión de la Virgen de Regla por parte de la Cofradía de los Caballeros de la misma.
Destacaron en la brega Eduardo Graterol y Gerson Guerrero, y en las banderillas, Diego Guillén, Francisco "Chico" Paredes, Ramón Contreras y Víctor Meléndez.
Tovar (Enviado Especial).- No nos vamos a extender en detalles de una corrida que poca historia ha ofrecido a tenor de como venía desde antes de su salida de toriles. El parcheado encierro de Campolargo con dos toros de la familia Molina Colmenares había sentenciado por la mañana el devenir del festejo. Toros faltos de trapío, de escurridas carnes, fueron impropios y una afrenta de parte del ganadero titular para con la afición tovareña que tanto esfuerzo está haciendo estos días por asistir a toros. Y que te salgan con esto, es para pegar un grito al cielo. O en este caso que Johan Santana lo haga, pues es la afición de su pueblo la que sale perjudicada. No se lo merece.