No sin apuros, supera la prueba de matar en las Ventas seis toros de notable seriedad
Un botín de dos orejas le abre la puerta grande
Exhibición de toreo de capa y quites
Madrid, 5 oct. (COLPISA, Barquerito)
Sábado de 5 de octubre de 2019. Madrid. 5ª de la feria de Otoño. Veraniego, a plomo las banderas. 18.797 almas. Dos horas y media de función. Seis toros de cinco hierros distintos. Por orden de lidia Alcurrucén, Parladé, Adolfo Martín, Victoriano del Río Domingo Hernández y Victoriano del Río.
Antonio Ferrera, único espada, silencio, ovación, silencio, saludos tras aviso, una oreja y una oreja. Salió a hombros.
Dos buenos puyazos de Manuel Cid al segundo. Fernando Sánchez prendió al tercero un par antológico y otro muy notable al sexto. La brega de Carretero con el quinto, modélica. Actuaron de sobresalientes Álvaro de la Calle y Jeremy Banty. Raúl Ramírez ejecutó con el tercero el salto de la garrocha.
El preludio se atuvo al ritual de las corridas de único espada en Madrid: rompió al final del paseíllo una ovación de gala y Antonio Ferrera tuvo que corresponder desde el tercio. No tan ritual, el epílogo cumplió con los pronósticos: a hombros Ferrera por la puerta grande. Un botín apurado de dos orejas –una y una- en los dos últimos toros. Corrida de cinco hierros y tres encastes. Espectáculo de dos mitades no simétricas. De cuatro toros la primera, al cabo de la cual la cosa estaba en el fiel de la balanza. Dos silencios y dos ovaciones, la segunda de ellas recogida en el tercio. Resultado discreto en corrida de único espada.






