Seria y dispar, ajena a los usos de la ganadería
Un excelente toro de carril para la más que digna alternativa del local Jorge Isiegas
Ureña, tratado con un silencio respetuoso.
Zaragoza. 11 oct. (COLPISA, Barquerito)
Viernes, 11 de octubre de 2019. Zaragoza. 7ª del Pilar. Estival. Medio desplegada la capota de cubierta. Lleno. 10.000 almas. Dos horas y veinticinco minutos de función. Seis toros de Núñez del Cuvillo. El Juli, saludos y silencio. Paco Ureña, que sustituyó a Manzanares. Una oreja y saludos tras dos avisos. Jorge Isiegas, que tomó la alternativa, oreja y ovación. Pedro Iturralde –brazo y caballo- se agarró a modo con un tercero bravucón. Jesús Arruga prendió dos impecables pares de tercero a primero y sexto.
LA PENÚLTIMA corrida que en 2019 lidio Cuvillo, esta de Zaragoza, fue grandullona y desigual. Dos cinqueños, que Cuvillo no suele lidiar en compromisos mayores, y este, anunciado Manzanares, lo era. El primero de ellos, segundo de sorteo, dio en báscula 650 kilos. Rarísimo ver en Cuvillo un toro tan cargado de culata. En cuanto medio metió los riñones, mandó al suelo el caballo que montaba Salvador Núñez y al propio Salvador, que hizo sangre antes del batacazo. Mucha sangre.






