viernes 9 de abril de 2010
DELTOROALINFINITO
El argumento no es tan esotérico. Existe una Ley de Patrimonio Histórico Español que arranca de la propia Constitución. Curiosamente, en ambos textos es el artículo 46 el que define qué es patrimonio histórico de los españoles. Una redacción en la que, por supuesto, queda recogido el toreo de forma clara. Además, la Constitución deja más claro aún que este patrimonio deberá defenderlo el poder público por encima de titularidades físicas o jurídicas.
Al ser transferidas varias competencias ( cultura, espectáculos, etc..) a las Comunidades Autónomas, esta Ley de Patrimonio Histórico ha sido desarrollada por los distintos gobiernos dentro de su propio territorio. Madrid, por ejemplo, tiene su propia ley de Patrimonio Histórico. Esperanza Aguirre no ha hecho otra cosa que acogerse a esa ley y, en base a su contenido, declarar a los toros Bien de Interés Cultural. Así de importante. Así de sencillo.
Por tanto, el Gobierno de la Nación tiene en sus manos declarar al toreo Bien de Interés Cultural, con lo que pondría fin a cualquier agresión de cualquier parlamento autonómico o grupo de interés o presión. A partir de la ley de Patrimonio Histórico de los Españoles, declarar a la Fiesta Bien de Interés Cultural, sería el final de los problemas y el inicio de un nuevo futuro, un nuevo desarrollo. Si el toreo no lo exige ahora, con estos precedentes, no se merece tener la fiesta que tiene y peregrinarán luctuosos a Barcelona una y otra vez. Hay que tomar decisiones. Se tienen que tomar decisiones.
Exigir lo que ya existe en Madrid. Porque si no se hace, este espectáculo está exigiendo ya otra cosa, que todos sus gestores pongan encima de la mesa su dimisión y se dediquen a otro asunto. Porque el toreo les viene grande. Porque tienen que asumir retos más allá de su negocio.






