DOS CARAS NUEVAS, NOVÍSIMAS
5ª de las Corridas Generales. Toros de Domingo Hernández. Sebastián Castella, David de Miranda y Marco Pérez.
Barquerito
Ninguno de los cinco carteles de Aste Nagusia se había anunciado nunca en Bilbao. Tampoco puede hablarse de carteles renovadores porque doce de los catorce matadores de toros enrolados tienen pisado, vestidos de luces, el ruedo de cenicienta arenisca que tanto sorprende a los toreros nuevos. El piso de Vista Alegre es una alfombra. En ella se estrenan hoy las dos caras más notables de la generación Z del toreo.
Un matiz: David de Miranda, 32 años, no es un niño, diez de alternativa. Dos de ellos, devorado por la pandemia, y cinco o seis, castigado por un inexplicable ostracismo. En Huelva es torero nacional. Si buscabais un torero de valor superlativo, aquí tenéis al que más que ninguno. El que más conmueve: Sevilla, Málaga, Madrid. Donde lo pongas. No se le va un pie. Ajuste insuperable.
Marco Pérez, a punto de cumplir los 19, viene con la marca de la precocidad -fue, sí, niño torero traído y llevado como muestra circense- y parece haber ido superando sus secuelas, si no la ha superado ya del todo. Reaparece en Bilbao de una cornada reciente. Listo para competir, un mundo por delante. Es muy capaz. Prueba de fuego.
Castella, por delante. Impertérrito. Toros garcigrandes, pero sin su nombre ni su hierro.





