Un año después de los brotes verdes
El balance positivo de la pasada edición de las Corridas Generales creó cierta euforia
La edición de 2026 se propone seguir casi al calco los argumentos y los protagonistas de entonces.
Contadas pero relevantes novedades en el elenco de toreros
Ninguna en el capítulo ganadero
Barquerito/Bilbao
ES LLAMATIVO el parecido de las Corridas Generales del año 25 y las del 26. Casi dos gotas de agua de distinto sabor, pero con un trago amargo: víctima de su pobre tirón en taquilla, que no de su calidad, la novillada de Bilbao ha desaparecido del mapa al cabo de cuatro años y cuatro ediciones. Fue novedad celebrada en el regreso a Vista Alegre de los toros en 2022. Queda en la memoria el registro de novilleros más que notables: Víctor Hernández, Jorge Martínez, Mario Navas, Jarocho, Aarón Palacio, Javier Zulueta. El destino no los está tratando con la misma fortuna. No se descarta que no todos, pero casi todos ellos se estrenen algún día en Bilbao como matadores de toros. ¿Más pronto que tarde? Está por ver.
El borrado de la novillada ha dado paso a una de rejones nada novedosa en lo que hace a caballeros y caballos. La fórmula camuflada de Guillermo Hermoso de Mandoza y dos más, que no dos cualquiera: un clásico de la ortodoxia campera y alta escuela de doma, Sergio Galán, y una figura resistente por méritos singulares, propios y no tanto, como Lea Vicens, que cuenta en Bilbao con largo palmarés. No es novedad que el Norte taurino siga vetado para Diego Ventura, el indiscutido number one del gremio.
Un tapón de magnitudes colosales viene obrando efecto estrangulador en el escalafón de matadores de toros. En el escalafón de rejoneadores, y con muchos y diferentes matices, el fenómeno se repite y el número de festejos de rejones sigue año tras año menguando. Lo que sí provoca curiosidad es el debut de la ganadería portuguesa de Francisco Romao Tenório, encaste Murube/Urquijo, que está creándose fama mayor -destacados éxitos recientes en Bayona- y se empieza a abrir un hueco en el números clausus de los hierros españoles especializados en la cría del toro de rejones: Bohórquez, Capea, Los Espartales, Ángel Sánchez y Sánchez.
Tres de las cinco ganaderías en puntas que se lidiaron el año pasado lo harán este vez por el mismo orden. Abrirá el desfile Dolores Aguirre, seguirán La Quinta y Victoriano del Río. Garcigrande, cuarta en la serie de 2025, será la de cierre el sábado 29. Se ha descartado Fuente Ymbro -la corrida fue de pobre mota- y ocupa su puesto Domingo Hernández, que es tanto como decir Garcigrande.
No es un caso de tanto monta, monta tanto, pero una y otra son legado de un solo ganadero, el difunto Domingo Hernández. Partición y reparto de las dos vacadas entre sus dos hijos y herederos -Justo y Concha- y separación de los hierros. Dos ganaderos bastante más distintos de lo que pudiera pensarse. Este es el segundo año en que uno y otro lidian camadas criadas por ellos. Entre sus clientes, Morante y Roca Rey. Solo que Roca se ha decantado en Bilbao una vez más por Victoriano del Río, que es algo así como su ganadero de cámara, y Morante ha vuelto a elegir Garcigrande, uno de la media docena de sus hierros predilectos.
Luego de una decepcionante edición de 2024, las Corridas Generales últimas fueron una suerte de brotes verdes en serie. Los honores de la vuelta en el arrastre para un toro imponente de Dolores Aguirre, el indulto del noble toro Tapaboca de La Quinta, el triunfo incontestable de Roca Rey con dos toros excelentes de Victoriano del Río en la que fue su mejor tarde de la temporada y una faena antológica de Diego Urdiales, que entró en la corrida de Garcigrande en sustitución de un Morante convaleciente. Todo eso, y el gancho en taquilla de Roca Rey y del ausente Morante también, se tradujo en un golpe medido de euforia y una invitación al optimismo.
Tal vez por eso los reajustes en los carteles han sido contados. Los domingos de cierre de feria han pasado taurinamente a la historia y los lunes de fiestas parecen apuntar en la misma dirección. Con solo cinco tardes de toros, y visto el panorama ganadero, se ha impuesto la lógica, o sea, la apuesta sobre seguro. Se han reforzado los dos carteles que tienen a Roca y Morante por protagonistas, Diego Urdiales por derecho propio lo es también la tarde de Roca, y la terna del día de Morante, con Luque y Borja Jiménez, es la misma que cierra temporada en Sevilla el 27 de septiembre, ganadería de Garcigrande incluida.
Se han colocado las dos grandes novedades -David de Miranda y Marco Pérez- en la fecha segura del viernes 28, festivo en Bilbao, se han respetado los términos del singular combate anual de Damián Castaño con los fieros toros de Dolores Aguirre, esta vez tres y no dos, mano a mano o a pachas con el incombustible e indesmayable Antonio Ferrera, y, en fin, se ha aumentado la dosis de sangre Santa Coloma, y La Quinta lidiará seis toros y no cuatro como el año pasado.
Los descartes con respecto al año pasado tocarán la fibra de los amantes del toreo de compás. Han caído los “sevillanos”, como se llama en el ambiente con cierto retintín a Juan Ortega y Pablo Aguado. Arropados por empresarios apoderados, Emilio de Justo, Daniel Luque, Talavante, Sebastián Castella y Tomás Rufo ocupan puesto con mayor o menor peso. Román sigue haciendo valer su papel de francotirador. Borja Jiménez ha pasado de doblar a ocupar plaza en cartel de los llamados “de figuras”.





