La resaca, según la ciencia médica, es un cuadro de malestar general que padece al despertar quien ha “bebido” en exceso. Yo, por mi cuenta —y no hablo por experiencia propia, si con conocimiento de causa por múltiples referencias- añado que entre los efectos colaterales está el aborrecimiento del alcohol durante algunos dias, no muchos, a veces durante horas; en el caso de la “borrachera” taurina venteña, los efectos secundarios duran meses, o quizá un período de un año, hasta la próxima, si tenemos en cuenta que muchos tienen que beber en “otoño” de forma obligatoria para pasar el test del abonado y acuñarle su cartilla como tal. Un test que, entre otras cosas, no es gratuito si no todo lo contrario. Alguien, voces hay, le llaman “impuesto revolucionario”.
Hay una resaca “marinera” que tras el temporal tira, sin apenas percibirse, para adentro, en aparente calma chica.
En el Madrid taurino tras el temporal, curiosamente, no se ha pasado a “mar gruesa” y si a esa resaca subliminal y engañosa de resignación interna.
Negocio, por otro lado, ruinoso que no exime a la gestora de su responsabilidad, los costos del montaje son iguales haciéndolo bien como mal, pero si es un atenuante.
La empresa en su búsqueda de recursos para mermar pérdidas ha encontrado una aliada en la TV de Castilla la Mancha, que palia en alguna medida los números rojos de cada festejo televisado, más de uno y de dos. No es que sea gran cosa, pero al cabo del verano “un grano no hace granero pero ayuda al compañero”.El problema es que este acuerdo devenga un “peaje” que, como siempre, se carga al consumidor: cada festejo televisado por Castilla La Mancha solo da a la empresa un margen de maniobra para entre, compromisos y algún “coleta” posible e interesante, colocar dos toreros en la terna. Uno fijo debe tener “pedigree” castellano-manchego y responder a los caprichos del Director General del ente con una lista de espera más larga que un vuelo de Iberia a Quito.
Este dato no hace más que abundar los argumentos que señalan a la Comunidad de Madrid como la gran culpable, y en parte única, del deterioro hacia el abismo de Las Ventas.
Mientras, Telemadrid, usufructuada por el Gobierno regional, se entretetiene en jugar, con índices ínfimos de audiencia, a ser una “tele” generalista y nacional en el que los toros son marginales y a veces “al relance” del impulso de otras teles regionales como por ejemplo hoy donde han retransmitido la alternativa de Esplá (hijo) desde Alicante —sin ningún torero madrileño en el cartel-, en vez de estar en “el foro” a quien se deben por principios estatutarios.
Para más guasa, el ente madrileño dispone de un segundo canal, hasta el momento legalmente dudoso, que le llaman “la Otra”:Y a nada tengo derecho,Por que no llevo un anilloCon una fecha por dentro.
Tal que además de su alegalidad o ilegalidad, sus índices de audiencia no computan por ser menores que un canal de comunidad de vecinos. Hoy daba el Alcorcón-Onteniente, como mañana puede ofrecer un partido de voley playa de solteros contra casados del “club de la capa” en las antiguas instalaciones del Parque Sindical.
Si después de “ratear” mil millones de pesetas por canon a las gentes del toro y el público, La Comunidad, tuviera la decencia de cuidar “la teta de la vaca”, en vez de succionarla, con medidas de apoyo, fomento y difusión a través de sus canales de televisión.
Bastaría un gesto con la una o con la otra, su implicación (además de unos derechos de retransmisión que alivien “la ruina” de cada festejo aunque sea mínimamente, algo es algo, como hace Televisión Castilla la Mancha), conllevaría un servicio público a casa del sufrido aficionado a los toros madrileño que además significaría mayor repercusión de lo que pasara en potencia, en el ruedo, merced a los espectadores pasivos de la tele, pero, sobre todo, que los carteles no quedarían mutilados en la operatividad de la empresa y adquiriría, La Comunidad, legitimidad para proteger, primero, a toreros interesantes, a triunfadores en precario en Madrid dignos de repetir y por ende a los toreros madrileños, que son legión, han salido de la escuela de tauromaquia, la mayoría, que cuesta un dinero —por supuesto insuficiente- y por el momento no han demostrado ser inferiores a tanto enchufado que hace el paseíllo en La Monumental.





