
Ortega Cano y Frascuelo posan para la foto con el autor de la información Miguel Redondo en el centro
Informa Miguel Redondo
Carlos Escolar "Frascuelo" fue uno de los héroes del 12 de Octubre en Madrid, un festival del que todavía se habla y mucho, pasó a formar parte de la historia de la tauromaquia del siglo XXI, al ser el diestro más longevo en trenzar el paseíllo en las ventas, a sus 78 años, con una hoja de servicio de 57 paseíllos en Madrid y dos puertas grandes, considerado como uno de los toreros de Madrid, por su clasicismo y su empaque pero sobre todo por su romance con la fiesta de los toros, puede que sea el último romántico de la fiesta, decano de los matadores de toros en activo. El pasado sábado en la finca del caballero rejoneador Alfonso López Bayo se organizó un día campero donde Frascuelo alternó en una tienta con el maestro Ortega Cano, apenas unos pocos privilegiados pudieron ser testigos de este día de campo, que comenzó con unas migas con huevos, para coger fuerzas y poder hacer frente al frio y lluvioso día. Las condiciones meteorológicas, no impidieron a los dos maestros mostrar sus actitudes en la plaza de tientas.
Frascuelo fue el primero en abrirse de capa para dar los primeros lances a la becerra de "La Olivilla", que fue extraordinaria, se pudo apreciar la preparación que lleva a diario el maestro y sobre todo la torería, que es el sello de identidad. Tras los primeros lances y la media correspondiente, turno para el de Cartagena, José Ortega Cano, con otra hoja de servicio digna de enmarcar, hablando de Madrid 69 corridas de toros, 8 festivales y cuatro puertas grandes además de un toro de Victorino Martín Indultado de nombre "Velador" en el año 1982, único l que se ha perdonado la vida en la plaza de "Las Ventas". Otra gloria del toreo, al que, como su compañero Frascuelo, pudimos ver y apreciar las pinceladas que dejaron en la plaza de tientas. Con nieve incluida ya que durante la tienta aparecieron algunos copos de nieve mientras toreaban los maestros. Un deleite ver a dos toreros, que después de tanto tiempo sin poder estar anunciados, volvieron a torear juntos en esta plaza de tientas. Los maestros tuvieron a bien dejar torear algunos aficionados que tuvieron el privilegio de montar una muleta y ponerse delante de una becerra.

Tras la tienta, no faltó un cocido taurino, que venía cocinándose a fuego lento durante todo el día, Ortega Cano y Frascuelo compartieron con los presentes sus vivencias y anécdotas de toda una vida dedicada al toro, los viajes América los miedos, los triunfos, los fracasos, la gestión de éxito faltaron horas para concluir un día que fue inolvidable para quienes pudieron disfrutarlo.





