Diario El Debate
El desarrollo de la cirugía taurina y Fleming. «Antes de la penicilina, el torero ofrecía su femoral, y se encomendaba a Dios, a la Virgen y al equipo médico. Después tuvimos la penicilina, y gracias a ella los médicos pudieron devolvernos a la vida cuando entrábamos en la enfermería como guiñapos moribundos»
Hoy, miércoles 22 de octubre, se celebra en Santander el Congreso Nacional de Cirugía Taurina, organizado por la Sociedad Española de Cirugía Taurina. Hoy vamos de ángeles de la guarda. Y han elegido Santander por muchos motivos, y será el Palacio Real de La Magdalena el escenario de su inauguración, a la que tengo desaconsejado asistir porque no soy un torero sino un herido vulgar, de los que se recuperan cuando un torero que ha sido volteado, corneado con diferentes trayectorias, arrebatado a la muerte por manos milagrosas, incluso con las heridas abiertas, está toreando de nuevo. Santander tiene como jefe de cirugía taurina a un extraordinario cirujano, catedrático de Cirugía, autor de centenares de trasplantes de hígado, aragonés establecido en todo el mundo, cirujano misionero y una de las personas más íntegras que conozco. El doctor Daniel Casanova. Y también ha contribuido a la elección, el público reconocimiento de los aficionados para que, superadas las ferias de San Sebastián, Bilbao y Gijón, su Feria de Santiago, en el coso de Cuatro Caminos, sea considerada como la Feria del Norte, por el apoyo político de sus alcaldes y la formidable gestión de su actual empresario.





