Las tres últimas ferias mayores de la temporada, bajo el signo de Morante
Superadas las secuelas de una cornada en agosto, el torero de la Puebla afronta enrachado sus compromisos inminentes de Sevilla, Madrid y Zaragoza
Su nombre es el de mayor tirón para viejos y nuevos aficionados
Sevilla, 24 sep. (COLPISA, Barquerito)
LA CORRIDA DE Victoriano del Río anunciada para el viernes 25 en Sevilla va a ser la primera de las catorce que de aquí al 12 de octubre abrochen en plazas españolas de primera la temporada taurina. Catorce corridas de feria: tres en la sevillana de San Miguel, cinco en la de Otoño de Madrid y seis en la del Pilar de Zaragoza.
Se trata de ferias muy diferentes. Con cuarenta y un puestos en juego -una de las tres corridas estelares de Zaragoza es un peculiar mano a mano- solo tres matadores comparecen en las tres citas: Morante, que va a ser padrino de alternativa en dos de ellas, la de Javier Zulueta en Sevilla, la de Cristiano Torres en Zaragoza doce días después; Alejandro Talavante, que confirmará en las Ventas la alternativa a Roberto Jarocho; y Borja Jiménez, acoplado en carteles de distinto voltaje pero con ganaderías del grupo especial, Garcigrande y Victoriano del Río, en Sevilla y Madrid.
Son cinco los espadas anunciados en dos ferias: Roca Rey, que ha esquivado intencionadamente Madrid; Pablo Aguado, colocado en Sevilla y Madrid; Román y Tomás Rufo, en Madrid y Zaragoza; y José María Manzanares, que, convaleciente de una fractura de costilla, causa baja en Sevilla y es duda para el 10 de octubre en Zaragoza como testigo de la alternativa de Cristiano Torres. Entre los que solo torean en una de las ferias otoñales destacan los nombres de cuatro toreros punteros del escalafón: Sebastián Castella, Daniel Luque, Emilio de Justo y Juan Ortega. Luque y Ortega torean en una feria, la de Sevilla, mucho más cribada y selectiva que la de Otoño en Madrid.
La ausencia más llamativa es la de Miguel Ángel Perera, un torero, igual que Diego Urdiales, mucho más reconocido por públicos y colegas profesionales que por las tramas empresariales encajadas en lo que entre taurinos se llama “el sistema”.
Pamplona, la única de las plazas españolas ajena a las inescrutables leyes del sistema, aparece ahora como filtro tan singular como relevante. En el abono de San Fermín estuvieron anunciados y torearon todos los que, con la excepción de Manzanares, rematan curso ahora en al menos dos de las ferias últimas. Roca Rey lo hizo dos veces, y con poca fortuna. En Pamplona sí estuvo Perera un año más. Y Castella, y Luque, y Emilio de Justo, y Juan Ortega.
No hay ninguna ganadería con toros disponibles para los tres compromisos. Victoriano del Río y Garcigrande lidian en Sevilla y en Madrid; Núñez del Cuvillo, en Sevilla y Zaragoza, y con Morante en las dos bazas. Entre los otros de los hierros punteros, solo comparecen con corridas completas Victorino Martín, en Madrid, y Juan Pedro Domecq en Zaragoza. Victoriano del Río ha ido de nuevo al copo: dos corridas en mayo en Madrid, una más en Sevilla y, además, Pamplona y Bilbao. Con dos toros de la de Bilbao firmó Roca Rey su triunfo más rotundo y relevante de la temporada, eclipsado sin embargo por una faena magistral de Diego Urdiales solo veinticuatro horas después con un toro de Garcigrande. Según costumbre, Victorino repite en las Ventas en otoño después de hacerlo en San Isidro. Entonces lo hizo dentro de la feria, pero fuera del abono y en un festejo dedicado a la memoria del ganadero, Victorino padre.
Es novedad significativa que Canal Sur, la televisión pública de Andalucía, haya decidido televisar los tres festejos de San Miguel. Está por ver su repercusión en las taquillas de venta libre. La venta en Madrid se ha disparado hasta niveles nunca conocidos de casi 20.000 abonados. Se espera que en Zaragoza Morante y Roca Rey sean capaces de llenar. No sería sorpresa que lo hiciera también Aarón Palacio, el novillero más distinguido de su generación, recién doctorado en Nimes y la gran esperanza del toreo en Aragón.
Las orejas, los rabos y también los indultos han diluviado en una temporada marcada por una manifiesta crecida del número de festejos y espectadores, por el cierre en marzo de la plaza de Valencia debido a obras de remodelación y, además, por la irrupción de una ambiciosa y demasiado castigada generación de novilleros aspirantes al relevo más tarde que pronto de un escalafón envejecido.
Las limitaciones de la edad no han obstado para que Morante de la Puebla, que cumple cuarenta y seis años la semana que viene, haya sido el gran protagonista de la temporada. Prestaciones fantásticas en Sevilla, Madrid, Jerez, Pamplona y Salamanca en una suerte de año de reconsagración y de incansable revisión del toreo. Un coloso, colosal artista. Cuando acabe el curso, habrá sumado cinco tardes en Sevilla y tres en Madrid. Marca inalcanzable. Él es el mayor imán de las tres ferias colofón de un año marcado con su nombre.
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Cuaderno de Bitácora.- Ya en Sevilla. Esperando a Morante una vez más. No hay prisa. El AVE de Atocha hasta Santa Justa ha llegado con cinco minutos de adelanto. El vagón silencio, casi vacío. Ventanilla: Despeñaperros parece la selva virgen. ÑEl Valle de Alcudia, un paraíso. La estación de Córdoba se llama ahora Córdoba Julio Anguita, pero la Mezquita no ha vuelto a arder. El reguero de pueblos blancos entre Julio Anguita y Santa Justa tiene estampa moruna pero en llano.. Las casas montadas unas sobre otras en hileras parecen posar para una foto. Los arrabales por donde gana el tren el término municipal de Sevilla están casi tan frondosos como las laderas y los barrancos de Despeñaperros.
Echo de menos el tren Correo de Andalucía que no entraba en Sevilla por Torneo, o sea bordeando el río, sino que rodeaba las rondas rumbo a San Bernardo. Muy cerca de San Bernardo estuvo la plaza de toros Monumental de Sevilla. Por tanto, lejos del río. El Río Grande cortado. Enfrente del río, la plaza dieciochesca barroca y señorial, la Real Maestranza. Con sus palcos de opereta y sus damas nobles engalanadas, mantillas de blanca blonda, peinas de carey, vestidos de suave seda verde nilo. Y abanico filipino.
Si queréis saber cómo era aquella Monumental derruida muy poco después de inauguración, acercaros a Pamplona. Con los planos de la Monumental de Sevilla se levantó en solo doce meses la nueva de Pamplona, que con los años fue creciendo a lo alto y a lo ancho. Vista desde el cielo gana la imagen. La fachada, protegida por hileras de plátanos de sombra, no es fácil de ver. Vale la pena hacerlo. Y pasear sus galerías abiertas. La primera plaza de toros de hormigón armado. Es decir, la segunda. En julio se llena ocho tardes seguidas.
Si os agobia el calor, bajad a Burlada, al soto del Arga, Daros prisa. Antes de que lo destroce una carretera. En estos días de otoño tiene que estar La Nogalera toda amarilla y bella. Y luego, a comer al Latxa. Pochas y no solo pochas. Un lugar nuevo pero con solera. Antes venían muchos pamploneses a los toros de Sevilla en Abril y en feria. Ahora, que yo sepa, no tantos. Vienen los de Azpeitia, Joxin Iriarte y su tropa fiel, los de la Peña El Zortziko. Todos son de Morante. Yo también. No de ahora. De antes también. No soy ciego.
Si venís a Santa Justa en AVE y os hospedáis en un hotel del Centro, recomiendo que el taxista os traiga por la Macarena, la muralla, la Resolana y Torneo. La otra alternativa, las Rondas, los jardines de Murillo, San Telmo y Colón se hace interminable. Al otro lado del río, la Triana marinera. Y en Abril, coches de caballos que van camino de la Feria. O vuelven.





