Una tarde condicionada por el mal juego de los astados de Zalduendo, superado por los tres diestros
Castella estropeó con la espada su faena al cuarto
Pablo Aguado mostró arte y torería con el lote de menos opciones
Crónica de Miguel Redondo
Guadalajara, España, Domingo 21 de septiembre de 2025.- Cuarta y última de Feria de la Virgen de La Antigua.-
Casi lleno. Toros de Zalduendo, bien presentados en líneas generales. De mal juego en su conjunto, acusando varios de ellos falta de raza y bravura. El de mejores condiciones fue el cuarto, que fue noble y tuvo movilidad.
SEBASTIÁN CASTELLA, silencio y ovación
PABLO AGUADO, palmas tras dos avisos y palmas
TOMÁS RUFO, oreja y oreja
Por la mañana, hicieron los toros de Zalduendo –propiedad de los herederos del millonario mexicano Baillères– una carrera limpia, aunque con el percance de un joven que salió despedido de las tablas, quedando tendido en el suelo a la altura de Santo Domingo y que fue atendido de un fuerte golpe en la cabeza.
Por lo demás, el encierro trascurrió con normalidad. Nuevamente se pudo ver la destreza de los buenos corredores locales y de los llegados desde distintas zonas de la geografía española. Todos junto, para correr en distintos tramos del encierro, especialmente donde los toros llegan más templados, que es en la calle Capitán Arenas.
Tomás Rufo sumó una nueva Puerta Grande en su importantísima temporada. El diestro de Pepino cortó una oreja a cada toro de su lote en una tarde marcada por su buen concepto y dominio frente a unos astados deslucidos.
Sebastián Castella malogró con la espada una faena de triunfo ante el mejor toro de la tarde –el cuarto -, y Pablo Aguado sorteó un lote de pocas opciones, con el que solo pudo mostrar detalles de arte y torería.





