Faltó la emoción que debe de tener el toro bravo
Crónica de Miguel Redondo
Por la mañana se corrieron los toros de Alcurrucén en un encierro hasta la fecha el más multitudinario con grandes corredores que dejaron su destreza y sabiduría templando la carrera para el deleite de los presentes. El éxito del desencierro, son los corredores, esa prueba del valor popular donde solo el corredor sabe las sensaciones que vive al sentir el sonido de las pezuñas sobre el asfalto y el miedo sonoro del resto de corredores que sienten el aliento despavorido del miedo cuando se aproxima la manada. Solo de los participantes y de los más osados y experimentados corredores depende el éxito de la carrera, lo demás son flores que cada cual se quiera apuntar. Mi respeto a todos ellos que se juegan su vida a las ocho en punto de la mañana.
Por la tarde el clamor popular acude a la corrida ya anunciada hace tiempo.
Ficha: Sábado, 20 de septiembre de 2025. Guadalajara, España. Tercera del abono. Toros de Alcurrucén. (Propiedad de los hermanos Lozano) Los empresarios más avispados del último siglo, propietarios de esta divisa. Procedencia Núñez.
Tarde veraniega, tres cuartos de plaza corrida terciada de juego desigual.
Miguel Ángel Perera. Silencio y oreja.
Daniel Luque, oreja y Silencio tras aviso.
Fernando Adrian, oreja y oreja.
Nadie podrá negar que Miguel Ángel Perera es un pedazo de torero, eso es más que una evidencia, pero no termina de conectar con el público su difícil facilidad, su compromiso, firmeza, técnica y resolución, sí, pero no es suficiente, es de los toreros más capaces del escalafón, eso no creo que lo pueda discutir ningún buen aficionado que se preste. Hay que torear con el alma para llegar al público, la mecánica no emociona. En el primero de la tarde un toro que se frenó en el percal, quitó breve por chicuelinas y tafalleras. Llegó a la flámula con una embestida desordenada pero templó Perera, cogió la media altura y llevó las embestidas del de Alcurrucén sin violentarlo, un toro desigual en sus acometidas, faena que alternó sobre ambos pitones, en el último tramo se paraba a mitad de los muletazos, el epílogo molinetes y circular, la pena fue la espada que viajó tendida y atravesada escuchó un aviso y dió un mitin con el descabello.
El cuarto le permitió lancear en el toreo fundamental de para abrochar con una media, brindó su faena al público. Desde los medios le esperó para cambiarlo por la espalda hasta en dos ocasiones, Perera consiguió abrir el compás y trazar el muletazo largo de un toro noble que le regaló embestidas todavía con más trazado sobre el pitón izquierdo. Descolgó mejor por este pitón, llevándolo el diestro más templado, por momentos la faena comunicó con los presentes. En el último tramo improvisó unas Luquesinas. Pinchó y despues dejo una estocada corta en buen sitio. Petición y oreja para Perera.
Daniel Luque es de esos toreros por el que uno se monta en un coche y se hace cientos de kilómetros para verlo, encuentra toro donde no lo hay y sino se lo inventa como decía el PANA.
Su primero salió suelto, típico de este encaste Núñez, pero no tardó en cogerle el aire para lancearlo a la verónica rematando con una larga. El de Gerena brindó a la Alcarria, para comenzar su faena por alto, sacándo el toro por abajo en los remates, toreó ceñido en la distancia corta sobre la diestra. Fue moldeando una faena que en otras manos hubieran tirado por la calle del medio. Al de Alcurrucén se le administro el antídoto del temple y consiguió Luque que el público entrara en la faena al natural. Se los robó de uno en uno y en el epílogo de la faena nos deleitó con unas Luquesinas, se tiró a matar y cobró una buena estocada teniendo que coger la cruceta para atronar al de Alcurrucén. La petición unánime fue atendida y obtuvo un trofeo.
El quinto salió también algo abanto fue paciente Luque y consiguió siete verónicas con ritmo y cadencia de manos bajas. Al de Alcurrucén le faltó ritmo y clase en sus embestidas, el antídoto lo puso Luque con el temple que imprime a los toros pero no terminó de llegar al público por la falta celo del astado en sus acometidas. Tras una estocada desprendida en la que tendría que usar el descabello hasta en tres ocasiones, fue premiado con palmas por el computo de la tarde.
La Presencia de Fernando Adrián en esta feria fue una incógnita hasta el último momento pero llegó sin que se le notara la convalecencia de su lesión en su último compromiso en la localidad Venezolana de Tovar. Es uno de los toreros con más raza y ansia de triunfo de los últimos tiempos. Así lo percibimos el sábado. A su primero que le costó rematar la embestida y llegar a los burladeros, lo saludó con un Farol, a pesar de su corta acometida. El toro tomó un puyazo marcado en el costillar, mal picado como toda la corrida, que digo, como toda la feria hasta el momento. Fue un toro difícil de banderillear se frenaba en el embroque con el desconcierto de los profesionales, bien con los palos Marcos Prieto. Comenzó Fernando citándolo apoyado en el estribo. Un toro de bronco al que le costó humillar pero Adrián con un pitón izquierdo sin salirse del muletazo, realizó una faena meritoria en su apuesta, consiguió robarle muletazos en la distancia corta y manoletinas como final de faena, tras una estocada caída, petición y oreja.
Con el sexto de la tarde, otro toro con las características del encaste Núñez de salida, llegando frenado al engaño, Adrian consiguió meterlo en el capote con unas verónicas y una media. De hinojos llamando la atención del de Alcurucén, así comenzó una faena que por momentos tuvo la comunión con el aficionado. Consiguió ligar alguna serie de hasta cinco muletazos, perdiendo la herramienta en una ocasión. Puso el café de la faena con unas Bernardinas ajustadas, dejó una estocada tirándose a matar pero tuvo que utilizar la cruceta hasta en dos ocasiones. Se le concedió una oreja tras una leve petición.





