TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Bilbao. Crónica de Barquerito: Indulto de un toro de La Quinta.

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Tapaboca, sexto de corrida, pura estirpe Buendía, una máquina

 

Triunfo redondo de carácter e inteligencia de Borja Jiménez


Bilbao, miércoles, 20 agosto 2025. (COLPISA, Barquerito).-

Bilbao. 3ª de las Corridas Generales. Templado, soleado. 4.500 almas. Dos horas y cuarto de función.

Dos toros despuntados de Fermín Bohórquez y cuatro de La Quinta (Álvaro Martínez Conradi). Indultado Tapaboca, el sexto de La Quinta, marcado con el número 26, de 526 kilos, nacido en octubre 2020, cárdeno bragado corrido, careto.

Guillermo Hermoso de Mendoza, ovación y oreja. Emilio de Justo, aplausos en los dos. Borja Jiménez, aplausos y máximos trofeos simbólicos tras el indulto del sexto.

 

CASI DOS horas tardó en saltar el sexto toro de corrida, el cuarto de los cuatro de La Quinta de lidia ordinaria. Cárdenos y astifinos los cuatro. Más y mejor armado que ninguno ese último, que iba a merecer y conocer los honores del indulto. De nombre, Tapaboca. Poco más de 500 kilos, en el tipo ideal de la sangre Buendía, careto además de cárdeno, un armónico cromo, galopó de salida con excelente estilo y tomó el capote de Borja Jiménez por abajo. Alegre y codicioso. La prontitud inequívoca de la bravura. Lances limpios en línea, suaves. Solo dos picotazos medidos que apenas hicieron sangre. Lidia mínima. En los dos encuentros levantó el piquero la vara. Crudo, por tanto. Cite de largo y el toro galopó desde las rayas del sol a las de enfrente entero y franco al capote de Emilio de Justo en un notable y sucinto quite por chicuelinas ajustadas y abrochadas con media.

Y enseguida comenzó lo que iba a ser una fiesta en toda regla. Antes de que cundiera la petición plebiscitaria del indulto, el toro había cumplido una marca insuperable de treinta y pico embestidas por abajo, por las dos manos, con un ritmo acorde y regular fuera de lo común. Después del indulto todavía tuvo más de una docena de embestidas, que llegaron a parecer de rutina. De tanto abrirse, y en el tiempo muerto que medió entre la concesión presidencial y la vuelta de Borja Jiménez a la cara del toro para.simular la muerte con la ayuda de madera y el puño, estuvo a punto de salirse distraído del carril. Además de bravo, fue, por la forma de repetir, toro de carril. Nobleza y fijeza se dieron por descontado. Una máquina.

La estrategia de la faena de Borja Jiménez fue clave: ni un regate al toro, ni un recorte, ni un enganchón siquiera. Tandas abundantes, las que el toro pedía, dos de cinco ligados en redondo para empezar, bien cosidos, rematada la segunda con el natural y el de pecho. Una tercera en circular más forzada porque de puro encelado no se despegaba el toro, que no fue ni celoso ni pegajoso, sino un puro querer. Por la mano izquierda vino una cuarta mucho más redonda que las previas: enganchado el toro por los flecos, el trazo a cámara lenta, y fue entonces cuando sonaron los primeros pitiditos que avisaban.del indulto.

Luego de dos tandas más, soberbia la solución de una trincherilla del repertorio sevillano, ya se oyeron los reclamos del “¡No lo mates!”. Mientras el palco se lo pensaba, Borja se salió de las rayas y en el mismo aire en que venía estando volvió a cuajar con la zurda impecables muletazos larguísimos, Cuando asomó el pañuelo naranja hubo un clamor. Cuando el toro tomó dócil el camino de corrales, la ovación fue de gala. Y otra corrida para el matador y los ganaderos, padre e hijo, Álvaro y Pepe Conradi, en una vuelta memorable. El primer indulto en la historia de Bilbao.

A la historia pasó el resto de festejo. Los dos toros despuntados de Bohórquez que mató Guillermo Hermoso de Mendoza manaron demasiada sangre tras el primer rejón de castigo. El primero se aplomó y estuvo a punto de echarse. El cuarto se paró en seco. En galopes de costado con el famoso Berlín y en la clavadas a pitón contrario se vieron los mejores momentos. Un exceso de teatralidad.

El primero de los cuatro de La Quinta, encelado en el caballo de pica, noble pero apagadito, salió de reunión con la cara alta. Un trasteo plano y frío de Emilio de Justo solo encendido a última hora pisando el terreno del toro y provocándolo. Una buena estocada. El tercero, lindo caribello, descolgó de partida, cobró más de lo debido en el caballo y, el fuelle justo, se acabó parando, Trasteo despegado de Borja. Estocada sin puntilla. Más largo y más toro que los demás, el quinto, Golosito, de una de las reatas más ilustres y fiables de la casa -un toro Golosino, por cierto, indultado en Arles hace doce años-, fue el menos propicio de todos: embestidas regañadas al paso, tardo, pensándoselo, medios viajes. Más que faena un opaco forcejeo de Emilio de Justo. Y una excelente estocada

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Cuaderno de Bitácora.-

La mayor mancha verde del Ensanche de Bilbao es el parque de Doña Casilda Iturrízar, la dama benefactora que tantos bienes legó para el bien común. Un magnífico parque inglés. O sea, de la escuela inglesa de jardinería, que no tiene casi nada que ver con la francesa, la italiana, la alemana y la árabe o española. Ayer dije que los plátanos de sombra de los Jardines de Albia eran los más esbeltos nunca vistos. Me desdigo: los de Doña Casilda son todavía más altos. De tronco más grueso, tal vez más viejos. Y en todo caso no tan protagonistas como los de Albia.

Esta especie de plátano vizcaíno o inglés es menos frondosa que el catalán o el madrileño. Parece más sana.

En la semana de fiestas el parque está copado por atracciones para niños. No las clásicas de feria. Ni tiovivos ni nada parecido. ¡Sin ruido!. Hay pequeñas albercas, un tobogán de agua y juegos camperos recreados de modelos del siglo XIX. Testigos de los juegos, los árboles. Un roble extraordinario a la entrada desde la Gran Vía.

Una delicada camelia, un gran ginkgo de ramas abiertas como las varillas de un parasol gigante, con sus hojas de abanico que todavía verdean, muchísimos magnolios, un soberbio ciprés de Lawson, un laurel-cerezo espléndido, un cedro enfermo y otro muy saludable casi enfrente. Por encima de los plátanos asoman las grúas que levantan la ampliación del Museo de Bellas Artes, que es parte del parque. El pulmón de Abando.

Última actualización en Jueves, 21 de Agosto de 2025 17:27