TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Bilbao. Cronica de Barquerito: Damián Castaño, corazón y cabeza.

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El torero salmantino se entrega con dos toros encastados y distintos de Dolores Aguirre, uno de ellos, premiado con la vuelta en el arrastre

 

Bilbao, martes  19 agosto 2025. (COLPISA, Barquerito)

Bilbao. 2ª de las Corridas Genoerales. Templado, nubes y claros. 3.500 almas. Dos horas y media de función.

Seis toros de Dolores Aguirre. El primero, Yegüizo, premiado con la vuelta al ruedo.

Damián Castaño, una oreja y ovación. Juan Leal, división tras dos avisos y pitos. Jesús Enrique Colombo, silencio en los dos.

 

DURA DE MANOS, guerrera, cumplidora y zurrada en el caballo, de entrega y condición desiguales en la muleta, la corrida de Dolores Aguirre se vendió cara. Para los toros de sobresaliente trapío, tercero, cuarto y sexto, hubo aplausos de salida entreverados de vivas a la ganadera. Y para la mayoría, en el arrastre también.

Para el primero, pronto y codicioso, caudalosas embestidas, el reconocimiento de la vuelta en el arrastre. Fue con diferencia el toro de la corrida. El menos ofensivo de los seis. Y el más ligero: 550 kilos de un promedio de 575.

Colorado, pinta no exótica pero rara en la ganadería, pechugón, muy bonito, de aire alegre desde la salida, fijo en seguida, tomó tres varas. Suelto de la primera, solo la segunda contó en serio, la tercera no pasó del mero picotazo. Para entonces ya había tomado el mando Damián Castaño, el torero de la casa. Su cuarto encuentro consecutivo con una de Dolores en Bilbao. No lo había tenido tan claro nunca.

El manejo del toro en el primer tercio fue sencillo, y más para un experto. El gobierno en la muleta, no tanto, porque, reclamado y traído en la distancia, de punta a punta y de una raya a otra o hasta el platillo en cinco ocasiones, el toro pesó en todos los viajes, no solo en los de apertura de tanda sino, sobre todo, en las repeticiones. Las dos primeras tandas en redondo, ligadas, encajado y hábil Damián para irlo abriendo y corriendo la mano con seguro dominio, se celebraron de verdad. Con ellas quedó marcado el signo de la faena, que no alcanzó después el nivel explosivo de las dos primeras tandas pero tuvo su emoción y su verdad. El toro se coló por la mano izquierda y en momentos de precipitación se llegó a meter dos veces por la derecha, que fue la mano buena. Una estocada apurada, rodó el toro sin puntilla y al punto estaba Damián en la boca de riego alzando los brazos porque se sintió triunfador. De los muchos que lleva cobrados, este fue el toro de Dolores que seguramente menos le haya hecho sufrir. Con el toro redondo entró en lote un negro chorreado muy alto de cruz que imponía por delante, cosió a cornadas el peto del caballo de pica antes de salirse suelto, echó la cara arriba en banderillas y habría hecho sufrir a más de uno a pesar de su fondo de nobleza.

No se sabe si al propio Damián Castaño, que apostó de nuevo por la fórmula de los cites a distancia, solo que sin poder meter al toro en el engaño. Una primera tanda de cuatro en redondo cosida con dos de pecho fue el logro más brillante de un trasteo medido, brillante una tanda con la izquierda con la distancia acortada, resuelto cuando el toro empezó a quedarse debajo, y entonces un desarme. Dos pinchazos. Del segundo salió muy dolido Damián de la muñeca. En tablas se echó el toro cuando parecía obligado descabellar. Los dos toros tan distintos del lote llevaban el mismo nombre: Yegüizo.

Abanto y bufador de partida, descompuesto en banderillas mientras buscaba salida, el segundo fue toro probón. Tomado en corto por un firme Juan Leal, que lo llevó tapado, tuvo que asirse al lomo cuando se le revolvió más de una vez el toro sin despegársele y le pegó una tanda de naturales casi por sorpresa. Una entera contraria, dos pinchazos y hasta seis golpes de cruceta. En cada intento marrad, el toro, aconchado en tablas, bramó furiosamente.

⁸El tercero, de hondo cuajo, se lastimó una mano en las primeras probaturas de un Colombo solo discreto en banderillas y solo cupo rematar de estocada desprendida sin puntilla.

Los dos últimos fueron los toros de más plaza de todos. Los dos contaron con el favor incondicional de los toristas radicales. En parte, por su monumental presencia: largos, amplios, levantados, muy armados. El quinto miró por encima de las esclavinas, esperó y cortó en banderillas, se apoyó en las manos, no descolgó. Ingrata porfía de Juan Leal.

Distraído y suelto, a su aire, apenas sometido en una primera tanda de mano baja, dejó a Colombo en evidencia. Era su reaparición tras un mes en el dique seco. Lo acusó.

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Cuaderno de Bitácora.-

De vuelta a la estación término de Abando he comprobado que las medidas del mapa callejero de Bilbao que tan visto tengo no son las que di ayer. Un exceso. El exceso en las medidas es muy de Bilbao, pero vamos a dejar el ancho en dos metros y medio, y el alto en dos muy justos. Me cegaría la pasión por los mapas. O el gusto exagerado por Bilbao.

De vuelta también a los Jardines de Albia para tomar las medidas del jardín y contar los árboles. Docena y media de plátanos de sombra, los más esbeltos y sanos que he visto nunca. Y cuatro palmeras datileras. La estatua sedente de Trueba es de Benlliure. La de Sabino Arana no tiene firma.

Tampoco la de dama del cántaro del pequeño jardín dentro del jardín. Estaban ocupados todos los bancos. Casi todos por gente solitaria.

La entrada de los Jardines se hace por la parte más próxima a la ría con dos escalinatas flanqueadas por balaustrada de piedra caliza y ocho reposteros cónicos rematados con esferas doradas. Los plátanos de sombra, la escalinata, los pequeños pináculos y sus bolardos me han traído a la memoria la rambla de Figueras. El pasado invierno leí en el semanario Empordà que muchos de los plátanos de la rambla iban a ser sacrificados o trasplantados por enfermedad y amenaza de derrumbe. Es la vejez.

Enfrente de los Jardines, el primitivo edificio del Palacio de Justicia, que se ha ampliado por detrás pero con criterio distinto. Callejeando sin prisa se llega a uno de los edificios más bonitos de Bilbao: la vieja Aduana. Enfrente de la Aduana, en el número 5 de la calle Barroeta Aldamar, uno de los edificios más feos de Bilbao, Vizcaya y el Norte en general.

Última actualización en Miércoles, 20 de Agosto de 2025 11:44