Cinco toros de muy buen juego
Discreta confirmación de alternativa de Alejandro Peñaranda que dió una vuelta al ruedo en el sexto
Paso irrelevante por la feria de Joselito Adame y de Manuel Escribano en su primer compromiso de San Isidro
Madrid, miércoles 4 junio de 2025. (COLPISA, Barquerito).- 23ª de San Isidro. Primaveral. 17.783 almas. Dos horas y veinte minutos de función.
Seis toros de Lagunajanda (María Domecq)
Manuel Escribano, silencio tras aviso y división. Joselito Adame, silencio y silencio tras aviso. Alejandro Peñaranda, que confirmó la alternativa, silencio tras aviso y vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja.
CINQUEÑA, astifina y en tipo, conducta desigual en el caballo, con muchos pies, la corrida de Lagunajanda tuvo unas cuantas virtudes comunes: prontitud, fijeza, movilidad, nobleza no bobalicona y estilo al descolgar. Y otra más que los ganaderos de bravo vienen ponderando como relevante: duración. Corrida, por tanto, de muy buen juego.
Para el sexto, soberbia estampa, uno de los toros más ofensivos de la feria, hubo de salida aplausos de reconocimiento que se les negaron a un cuarto remangado de imponente velamen, pero el cuajo justo, y a un quinto de amplia corona y muy bien rematado. Fue, sin embargo, y hasta la aparición del fantástico sexto, corrida desatendida.
Se dice a veces que el público no entra en una faena o en una corrida, es decir, que las siguen o dejan de seguir a distancia o con manifiesta indiferencia, y eso pasó. Como es habitual en los abonos largos, público de aluvión en aparente mayoría porque el cartel era, con el debido respeto, uno de los de relleno de una feria que empieza a cumplir su quinta semana de vida. Ni el regreso a las Ventas de Joselito Adame al cabo de seis años, ni la curiosidad por ver en acción a Alejandro Peñaranda, uno de los novilleros punteros del curso pasado, en la tarde de su confirmación de alternativa, tampoco la presencia de Manuel Escribano con toros que no son de su cuerda predilecta de hierros duros. Terna descompensada. La feria, por lo demás, pesa. Pesaba para los fijos el contraste con los tres últimos toros de la corrida de Escolar jugada en la víspera.
Solo la banda de música tuvo con Joselito Adame un generoso detalle: interpretar en el arrastre del tercero el “Cielo andaluz” de los paseíllos de la Monumental Plaza México.
Con el mismo título es habitual escuchar en las plazas españolas el otro “Cielo andaluz”, de Pascual Marquina, que tiene avenida y estatua en su Calatayud natal. De Rafael Gascón Aquilué no hay noticias seguras. Exiliado en México, tal vez,. Y. aragonés como Marquina. A la interpretación de la banda, castigada por el bombo, tampoco se le prestó mayor atención.
El lote de Adame fue el mejor de la corrida; un tercero molido a capotazos de brega, de brío y alegría espectaculares, y compendio de todas las virtudes comunes -la duración, en particular, y solo en una sexta y última tanda se estiró Joselito convencido- y un quinto que fue un auténtico filón. Con él se empeñó más y mejor Adame, pero en tandas cortas y faena discontinua. Tan solo el comienzo por estatuarios y ayudados y un gracioso final de trasteo sin apenas eco de mano baja mandona y a pies juntos fueron de nivel. La estocada, a ley, fue de muerte lenta.
El segundo de la tarde, nervioso de bravo, muy codicioso, humilló más que ninguno. Le perdió pasos Escribano sin confiarse en larga faena. A última hora el toro, aplaudido en el arrastre, amenazó con irse, pero no se fue. Belicoso, rebrincado, el cuarto fue el toro problemático, entre otras cosas porque no paró de moverse. Con él recorrió Escribano mucha plaza sin dar con el sitio. El comienzo de faena, la aparatosa y consabida fórmula de los cambiados con cite de largo en los medios, y los dos tercios de banderillas se celebraron. Y se penalizó el horrendo bajonazo ladeado en su primera reunión con la espada.
Moroso hasta la desesperación, pausas injustificadas, parsimonia impropia, Peñaranda anduvo envarado con el bondadoso toro de la confirmación y se esmeró, templó y atrevió con el impresionante sexto, que había sido lidiado a la defensiva pero rompió en la muleta con son del bueno. Una firma faena académica y pulcra, y por eso mismo fría.
Pero interesante.
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