9ª y última de las Corridas Generales
Toros de Victorino Martín. Urdiales, El Cid, Luis Bolívar
En las dos últimas corridas que Victorino ha echado en Bilbao fueron más los toros de nota que los otros. Doce toros y sólo una auténtica alimaña, que ahora son rareza en la ganadería. Y un par de ejemplares de los que parecen tener el dedo en el gatillo y apuntando. El toro que mide y mira. Que un toro de Victorino se revuelva es tan normal como que tome el engaño por los vuelos, y, entonces, el hocico por el suelo y una embestida de vibración singular. No hay toro que más humille que el saltillo bueno y noble. El toro de sangre o encaste Saltillo, que abunda en casa de Victorino más que en ninguna otra. El cuerno de la abundancia.
Fue de interés la corrida que cerró abono en 2012, pero en ella se coló la alimaña, y la alimaña se llevó por delante a Javier Castaño y casi lo revienta contra las tablas. Todavía mejor la de 2013. No es común que el toro de Victorino se pueda o se deje torear de capa de salida o recién picado. Una de las contadas ganaderías donde el llamado quite de arte no cabe. Solo el quite de quitar, que es el puro. De quitar el toro del caballo. El auténtico, el original.
Ese quite corría a cargo del matador y no de los peones de brega. Hasta que un día se cambiaron los papeles. El quite es de riesgo, y más si se trata de un toro que al salir del caballo se resiente y entera. En las dos últimas comparecencias tan recientes de Victorino en Bilbao ha comparecido también Diego Urdiales, que ha dado con la fórmula y sabe ahora mismo torear victorinos mejor que nadie. Torearlos de capa con exquisito acento. Suyo fue hace un año el mejor quite –de arte- de toda la semana. De su firma el toreo al natural de mayor cadencia y natural empaque. Y el toreo ligado y de dominio.
Acaba de verse a Urdiales cuajar a gusto un victorino. En Mont-de-Marsan y por televisión. Luis Bolívar se hizo torero en casa de Victorino y se nota. El Cid tiene su hoja de servicios llena de victorinos. Más antes que después de su gesta de 2007, cuando mató seis una misma tarde, que fue heroica, o sea, épica.





