TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. LOS "TIMBALES" de Paco Cerezo.

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TIMBALES

En este año de gracia de 2014, en que los repuntes van para arriba y los haberes para abajo, abrió sus puertas Vista Alegre a los pies de los caballos, como viene siendo habitual.

Festejo extraordinario de rejones, que precede a una corrida mixta y siete Corridas Generales, como Dios manda.

Se anuncian también una novillada con caballos, una económica, recortadores, vaquillas y sokamuturra.

Solo falta el Bombero.

Pero a lo que íbamos.

El tal festejo extraordinario de rejones nada tuvo de tal, pues fue vulgarote y un tanto aburrido.

 

 

Venía Diego Ventura, el centauro de moda, rival acérrimo y artístico de Pablo Hermoso de Mendoza.

Dejó constancia que sin el jinete estellés en la palestra, su motivación es poca, por lo visto.

Ni arrolló el caballero, ni sus caballos mordieron al toro, quizá por eso de que en el futbol, dicha acción acarrea una sanción muy grave, a la par que ejemplar. Si no, que se lo pregunten al futbolista del Barcelona Luis Suarez…

De nuevo me he salido por los cerros de Úbeda…

Y es que cuando un espectáculo resulta tan tedioso, no sabe uno en que dar, aunque si apuntar.

Por ello aclararemos que los tres primeros toros fueron anovillados y debidamente despuntados.

Casi diría que despuntados a troche y moche.

Los tres restantes, más seriecitos.

Aguantaron decentemente las carreras, idas y venidas de las plazas montadas, amén de toda la cerrajería que les metieron encima, de rejones de castigo, banderillas largas, banderillas cortas a “puñaos”, y el definitivo rejón de muerte.

Lo que se llamó noble arte del rejoneo, ha derivado en una exhibición de las preciosas caballerías, en los pasos de baile ecuestres, en los que ya tan solo se echa en falta el tango “arrastrao”.

Cantidad de lindezas saben hacer tan aplicadas monturas.

También rebozarse de toro en un tipo de rejoneo que más parece una pelea de tu a tu, con citas artísticas, bailando el caballo al son del pasodoble, que parte del público acompañaba palmeando. ¡Viva Francia!

Antes de que se me olvide, decir que Andy Cartagena cortó una oreja al cuarto toro, le aplaudieron a Diego Ventura y dedicaron unas palmas de consolación, que se decía, al sustituto del lesionado Leonardo Hernandez.

La entrada, desoladora, un cuarto de plaza, y los clarineros en mangas de camisa, a estilo compadre.

Esta no es mi plaza, que me la han “cambiao”, que diría un cursi.

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Última actualización en Lunes, 18 de Agosto de 2014 11:15