TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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VITORIA. Previo a la Feria de la Virgen Blanca por Barquerito.

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TOROS. Barquerito. Para EL CORREO ÁLAVA

CLÁSICOS, MEDIÁTICOS Y EXÓTICOS

Una feria marcada por el signo de cuatro espectáculos muy distintos: una de figuras, una de toreros populares, una de caballos y la incógnita monumental de una corrida de Palha

SOLO SON ocho los matadores de alternativa anunciados este año en Vitoria. La cuenta en sencilla: solo son tres las corridas de toros en puntas o limpias programadas en la  feria, y una de ellas se resuelve con un insólito mano a mano de toreros de arte menor. Los dos del mano a mano, Sánchez Vara y Joselillo, son debutantes en Vitoria y prácticamente en el País Vasco.

Solo que Joselillo debutó un día en Pamplona hace seis años con una corrida a la desesperada de Dolores Aguirre, cayó de pie, se convirtió en predilecto de las peñas de sol, se ganó los honores de un himno elemental –“¡Illo, illo, illo, Jo-se-li-llo!- coreado por cinco mil y pico gargantas, y hasta hoy. O mejor dicho hasta el año pasado, que fue el de su última pica en sanfermines. No lo llamaron para las fiestas de este año.

Pamplona era como un filón para este Joselillo tan animoso que fue alumno de la Escuela de Tauromaquia de Madrid y, sin embargo, no tiene el sello de oficio o estilo de los toreros de escuela. Las hazañas de Pamplona: dos o tres tardes épicas, una faena memorable bajo un diluvio, siempre toros de Dolores Aguirre más fieros que bravos y en todo caso temibles, y hasta un toro al corral porque no hubo manera de pasar con la espada ni de acertar con el verduguillo. Y entonces las peñas, despiadadas con los que marran con los aceros, decidieron rendirle honores de héroe y compartir festivamente con Joselillo sus lágrimas de abatimiento hasta hacerlo llorar de emoción.

El año pasado no funcionó el invento de Pamplona y se acabó el romance. En la temporada francesa conviven dos clases de circuito: el torerista y el torista. No todo el mundo acepta de grado esa dicotomía, pero todo el mundo entiende lo que significa. En el mundo del torismo ha encontrado Joselillo un pequeño hueco. Dos corridas llevaba sumadas a mediados de julio. Las mismas que Francisco Javier Sánchez Vara, más curtido y toreado que Joselillo, con bastante más experiencia en toda clase de aventuras toristas y batallas con encastes exóticos.

Sánchez Vara se vio unido casi por casualidad y hace ya tiempo con la ganadería de Joao Palha. Con los toros que lucen el histórico hierro de la P crucífera y la divisa azul y blanca. Después de Miura, la de Palha es la ganadería de mayor antigüedad de la península. Los palhas se han mantenido siglo y medio largo en manos de una misma familia, pero no a la manera de Miura, cuya propiedad se ha ido transmitiendo de generación en generación sin particiones ni divisiones. Las dos últimas herencias de Palha se han abierto en tres ramas y el primitivo encaste –durísimo- se ha ido desdibujando y perdiendo por eso mismo su antiguo sentido único de ganadería extraordinariamente agresiva.

Joao Palha ha conservado y rescatado viejas reatas pero abrió líneas nuevas de refresco y cruces con resultados sorprendentes pero contradictorios. Sementales de Torrealta y Baltasar Ibán dieron a la ganadería un impulso importante. Palha volvíó a lidiar en Barcelona, en Castellón, en Sevilla, en Alicante, en Madrid, en Bilbao, en distintas plazas del circuito torista francés. Y a ganar más de un premio de prestigio. En Azpeitia pasó Joao Palha a ser ganadero fijo y a lidiar año tras año corridas de formidable temperamento, y algunos toros de cuajo disparatado. Hubo pinchazo en la edición de 2013 y este año no contaron en Azpeitia con los palhas.

Esta rara corrida de Vitoria tiene algo de solución de prestidigitador. No se va a aburrir nadie. Todavía en la cresta de la ola, Joao Palha descubrió un torero que se ajustaba como ninguno a su sentido clásico de la lidia: el toro puesto inexcusablemente de largo al caballo, y tres veces mejor que dos, tercios de banderillas de gran agitación y variaciones de terrenos, faenas breves e intensas, rapidez de ideas que no renuncian al toreo de piernas sino que lo demandan. Ese torero que Palha descubrió y conocíó en una plaza francesa es justamente Sánchez Vara, forjado a la antigua en las capeas de Guadalajara, baqueteado, un saco de recursos para duras y maduras. Lidiador competente, banderillero seguro, un punto de temeridad.

Cinco de los otros seis matadores de la Blanca son líderes del escalafón por número de  festejos sumados. Lo llevan siendo no poco tiempo: El Cordobés, Padilla, Castella, El Fandi y Fandiño. Un percance ha tenido a El Cordobés en el dique seco casi un mes pero ya está de vuelta al tajo y en su salsa. Su salsa es un cartel que completan Padilla y El Fandi y que funciona aparentemente bien en la taquilla. La taquilla es su razón de ser. Se vende dentro del abono de la Maestranza y en la fecha del sábado de farolillos. Y en Valencia. En Madrid hace no tanto.

El Cordobés y Padilla han llegado incluso a mimetizarse, y sus diálogos teatrales con los públicos son de registros muy similares. El Fandi toca otra música y es casi de otra guerra, pero en el mal llamado cartel mediático se ha acomodado con su impecable profesionalidad. La corrida ¿mediática? va a ser de dos hierros, un vicio convertido en costumbre habitual. Tres toros de Gerardo Ortega y tres de La Palmosilla. Ganaderías de garantía. O sea, más nobleza que fuerza. Se puede jugar

Talavante es el torero más esperado de la feria. Por tres razones. La primera, su personalidad y talento de torero diferente, algo ajeno al patrón común, su estilo esdrújulo y original, su valentía contrastada. La segunda, está siendo este año el torero más castigado por el sistema –el trust que controla tan rígidamente el negocio taurino en época de crisis- y le han cerrado inexplicablemente la puerta en ferias donde era obligada su comparecencia. Por ejemplo, Bilbao.

Y la tercera: con todos los méritos de  Castella y Fandiño  –el historial del torero de Béziers, la racha desatada del toreo de Orduña, que no perdona una- Talavante resulta a su lado una aportación novedosa. Una de las gracias de Talavante estriba en ser torero imprevisible. La ganadería de Albarreal salió escaldada en la última edición de la Blanca. Solo tres de siete toros pasaron reconocimiento. Sería imperdonable un segundo patinazo. Y en el día mayor de la feria.

Y, en fin, el signo de los tiempos que no presagia nada bueno: de los quince puestos del abono de Vitoria 2014, seis los ocupan rejoneadores. Desde el incombustible, insaciable Pablo Hermoso de Mendoza a los tres del cartel más humilde del pasado festejo nocturno del Día de los Blusas. El día o la noche. Para Hermoso, Sergio Galán y el primogénito del legendario Joao Moura, toros de la ganadería de Castilblanco, de procedencia pura de Murube-Urquijo, que fue en su día propiedad del empresario, José María González de Caldas, con que echó a andar la aventura tan sinuosa de la nueva plaza de Vitoria. Hace ocho años. Ha llovido desde entonces no poco. Una travesía sin rumbo.

Martes 5 CARTEL ESTELAR

Toros de Albarreal

Sebastián Castella, Iván Fandiño y Alejandro Talavante

Miércoles 6 CARTEL MEDIÁTICO

Toros de La Palmosilla y de Gerardo Ortega

El Cordobés. Juan José Padilla y El Fandi

Jueves 7 CARTEL INÉDITO

Toros de Palha

Sánchez Vara y José Miguel Pérez “Joselillo”

Viernes 8 CABALLOS, CABALLOS

Toros despuntados de Castilblanco

Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Joao Moura hijo