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Se torea como se és. Juan Belmonte

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DIARIO DE NAVARRA: "Una soberbia corrida". Por Barquerito

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SOLO PARA MANSOS. DIARIO DE NAVARRA

UNA SOBERBIA CORRIDA

Barquerito

Un principio elemental: un torero tiene que serlo y parecerlo. Es un sencillo axioma. Del toro bravo puede predicarse exactamente lo mismo. Salvando las distancias. De las apariencias inconfundibles del toro de lidia hubo ejemplo preciso en esta corrida de Victoriano del Río tan imponente jugada ayer en Pamplona.

El trapío de un toro se mide en función de sus apariencias. No vaya a concluirse por eso y sin más que las apariencias son los cuernos. Los cuernos son solo una parte del todo. Parte del todo, parte del toro y el todo por la parte. Una metáfora, un juego de palabras. La metáfora de los cuernos es la esencia argumental de las comedias de enredo. Sin cuernos por medio, no existiría ese teatro de género. Sin cuernos, sería imposible hablar del trapío de un toro.

Más cuernos no quiere decir  mayor trapío. En el vocabulario taurino tradicional, que es campero y latino, se ideó un término para dilucidar la cuestión. Se llama cornalón al toro que tiene demasiados cuernos. La estadística sostiene con elocuentes datos  que los toros cornalones no son necesariamente más bravos que los que tienen cuernos más… ¿cómo decirlo?, más humanos.

Los cuernos de las comedias burlescas del repertorio clásico eran los del carnero o el macho cabrío, y no los del toro. Desde la noche de  los tiempos el toro ha sido tenido por animal sagrado. El toro de las cerámicas cretenses, el de las cuevas rupestres de Lascaux, el de los circos romanos. El quinto toro de la corrida de Torrestrella que abrió propiamente este año la Feria del Toro se ajustaba al modelo prehistórico, que es la referencia más precisa del trapío de que haya testimonio.

¿Qué hacemos con el toro cornalón? Esperar. Esperar a ver por dónde sale y rompe. Vale la pena. Esta corrida de Victoriano del Río de ayer dio tres, cuatro y hasta cinco toros cornalones. De mucha, larga y hasta desproporcionada cuerna. De muy afilados pitones. Todo lo que la corrida tuvo de artillería lo tuvo también de fijeza, carácter y bravura. Soberbia corrida. Muy completa. Vuelta al ruedo para un toro de temple tan sobresaliente como el quinto. Ovaciones sentidas en el arrastre para todos los demás. No hay quien dé más.

Última actualización en Miércoles, 09 de Julio de 2014 21:40